La indignación contra las palabras que el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, dijo en un diario alemán en relación con el sur de Europa y su forma de malgastar el dinero sigue creciendo. El ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos, ha vuelto a tachar de «desafortunadas» las declaraciones y ha insistido, como ya expresó ayer en Bruselas, en que debería arrepentirse. El primer ministro portugués, por su parte, también ha contestado al presidente del Eurogrupo y critica sus comentarios por racistas, sexistas y xenófobos: «El señor Dijsselbloem debe desaparecer».