
El BCE, en línea con la iniciativa de la Comisión, estudiará qué aspectos de la normativa pueden aligerarse sin perder robustez.
Mantener la fortaleza y, al mismo tiempo, aligerar todo lo que se pueda las cargas innecesarias. Esa es el objetivo final del grupo de trabajo que ha creado el Banco Central Europeo (BCE) y que, liderado por el español Luis de Guindos, vicepresidente de la institución con sede en Fráncfort, tratará de simplificar la regulación a la que se enfrentan los bancos europeos.
En línea con la iniciativa de la Comisión Europea de sintetizar su normativa en todos los frentes para dar una mayor libertad al crecimiento y la innovación sin perder el control, el BCE lanza este comité para tratar de ver en qué se puede mejorar la normativa que ha llevado a los bancos europeos a una posición muy sólida.
El grupo de trabajo dividirá su labor en dos áreas. En primer lugar, la que se refiere directamente al marco regulatorio, revisará la estructura de capital de las entidades y la implementación de Basilea III, el estándar internacional. Según señalan desde el BCE, otras jurisdicciones están relajando estos criterios y no se quiere que los bancos europeos se enfrenten a unas reglas más duras si no es necesario para garantizar su robustez.
En segundo término, el grupo de banqueros centrales revisará las exigencias de información regulatoria a la banca, una carga sobre la que las entidades han elevado mucho la voz y que supone un lastre sobre todo para los bancos más pequeños. «Hemos identificado muchas superposiciones y creemos que podemos simplificar el proceso de reporte de la información regulatoria», aseguró el vicepresidente del BCE en un encuentro con periodistas en Bruselas.
El grupo de trabajo estará formado, además de por Guindos, por otros cinco gobernadores de bancos centrales nacionales y un representante del Consejo de Supervisión bancaria del BCE. Según señala Reuters, entre los bancos centrales con representación está el de Alemania, Francia, Italia y Finlandia.
Pese al deseo de simplificar la red normativa bancaria, Guindos advierte de que hay unas claras líneas rojas en este trabajo que se va a realizar: en ningún caso la simplificación de la regulación dará lugar a una relajación de los estándares. Así lo han solicitado diferentes miembros del Consejo de Gobierno y así lo entiende el grupo de trabajo, que defiende que las posiciones de liquidez y capital que ahora tienen las entidades europeas son un valor a defender y que rinde en situaciones de crisis como la tormenta de los bancos medianos que golpeó a Estados Unidos hace ya algo más de dos años.
El comité liderado por Guindos, de hecho, presentará sus recomendaciones finales ante el órgano de decisión del BCE -en el que tanto Guindos como los gobernadores tienen voto- que deberán refrendarlas para que puedan presentarse a los legisladores europeos.
Según ha detallado el vicepresidente, se espera que las conclusiones del trabajo de simplificación regulatoria estén listas antes de que finalice el presente ejercicio.