El 4 de abril comparece el nuevo ministro de Economía, Román Escolano, en el Congreso de los Diputados. Será su primera visita como ministro y ahí tendrá su primera prueba de fuego. Tendrá que lidiar el relevo en el puesto de gobernador del Banco de España (BE), en junio, y para el que ya ha comenzado a hervir la olla a presión. La sucesión se ha convertido en otro examen de las relaciones entre el PP y el que le apoya, Ciudadanos, que ha puesto una serie de condiciones sobre el futuro de la arquitectura regulatoria española y sobre la forma de nombrar a los directivos de los organismos, entre ellos el BE. Y todo con el PSOE, y en menor medida Podemos, como testigos.

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