Los hoteleros españoles son cada vez menos propietarios y más gestores. Los grandes grupos, la mayor parte de ellos formados a partir de empresas familiares, se especializan en el negocio de alojar y servir a los clientes, mientras que el ladrillo se concentra cada vez más en manos de fondos de inversión y socimis, sociedades inmobiliarias cotizadas que adquieren inmuebles destinados al alquiler. Es el caso de Hispania, que con solo tres años de vida y tras una batería de compras se ha convertido en el mayor propietario de habitaciones de hotel de España, por encima de cadenas como Meliá o Iberostar. Los expertos coinciden en que la tendencia es positiva, porque renueva la planta hotelera y permite a las cadenas profesionalizarse y expandirse.

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