Hay varios motivos para que el dinero de los fondos de inversión afluya de forma ávida al mercado de fusiones y adquisiciones hoteleras en España. El principal, casi decisivo es la relación que existe entre la importancia del mercado turístico español —el segundo del mundo— y el suministro de servicios de alojamiento en ese mercado. La configuración de la infraestructura hotelera está muy por debajo de la capacidad de atracción de visitantes. Los hoteles españoles son buenos, de una calidad superior a la media europea; pero los grupos de gestión —las empresas del sector, como suele decirse en estos casos— son pequeñas en relación con los grupos hoteleros de Estados Unidos, Francia o Reino Unido.

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