«No se admiten billetes de 500 ni de 1.000 rupias (7 y 14 euros aproximadamente). Las tarjetas de crédito son bienvenidas». Este mensaje se lee en las puertas de restaurantes y comercios en India. La decisión del Gobierno de Narendra Modi de ilegalizar los billetes de tales cantidades y sacarlos de circulación desde el pasado jueves 10 de noviembre para luchar contra el dinero negro, especialmente en el sector del transporte de mercancías, ha desencadenado la falta masiva de efectivo en un país de 1.252 millones de personas y en el que, según datos oficiales, apenas 150 millones disponen de una cuenta bancaria en la que depositar el dinero que ha quedado inutilizado en la calle.