ING, Deutsche Bank, Bankinter, BNP y Banca March se libran del impuesto a la banca

Del centenar de entidades de crédito que están sujetas al tributo, apenas lo acaba pagando una decena porque la ley permite a los bancos deducirse hasta el 25% del Impuesto de Sociedades y la cuota acaba siendo cero.

El impuesto extraordinario a la banca de Pedro Sánchez afecta al centenar de entidades de crédito y sucursales de bancos extranjeros con negocio en España. Sin embargo, en la práctica casi toda la factura fiscal se reparte entre CaixaBank, BBVA, Santander y Sabadell. Cajamar y Unicaja también pagan, aunque una cantidad muy baja. Entidades como ING, Bankinter y Banca March, con altas cuotas de negocio en algunos segmentos, lo han esquivado gracias a la deducción del 25% en el Impuesto de Sociedades que contempla la norma.

La banca lleva años lamentándose de la existencia de un impuesto extraordinario que afecta únicamente a este sector. Sostiene que no tiene parangón en el resto de Europa, porque se trata de una figura fiscal con carácter permanente y por eso está recurrido en los tribunales.

Cuando Pedro Sánchez sacó adelante en el Congreso este recargo fiscal sobre los ingresos tenía la condición de gravamen y afectaba únicamente a los diez mayores bancos del ránking por tamaño de balance. Es decir, solo los cotizados. Dejaba fuera a entidades extranjeras como ING y Deutsche Bank.

A finales de 2024 se aprobó una nueva ley que convirtió en sujeto pasivo del impuesto a todas las entidades de crédito y sucursales de entidades de crédito.

Tipo progresivo

La gran novedad fue que el tipo impositivo que se aplicaba sobre los ingresos (margen de intereses y comisiones netas) dejó de ser igual para todos. Pasó a ser progresivo y, por tanto, a penalizar mucho más a los grandes. Los tramos oscilan entre el 1% para ingresos inferiores a los 750 millones de euros y el 7% para bases liquidables superiores a los 5.000 millones de euros. La ley permite a los bancos deducirse hasta el 25% del Impuesto de Sociedades pagado. En este caso, se trata de una deducción lineal para todos.

Esos dos efectos sumados son los que han provocado que, en la práctica, la inmensa mayoría del centenar de entidades sujetas al recargo fiscal se hayan librado de pagarlo porque la cuota resultante es cero o testimonial.

Así ha sucedido en el caso de entidades de un tamaño relevante, especialmente en negocios de altos márgenes, como ING, Deutsche Bank, Bankinter, BNP Paribas y Banca March, según indican fuentes financieras y reflejan sus cuentas anuales.

La gran mayoría de los bancos españoles no sobrepasan los 750 millones anuales de margen de intereses, por lo que tributan al tipo mínimo del 1%.

CaixaBank

El gran damnificado es CaixaBank, que tributa una gran parte de sus ingresos al tipo máximo del 7%. Esta entidad es la mayor por volumen de negocio en España y pagó el año pasado 611 millones, una vez aplicadas las deducciones. Su consejero delegado se ha lamentado en algunas ocasiones de que hay bancos con los que compiten muy fuerte en algunas zonas de España que tienen una carga fiscal de solo el 1%.

Santander abonó el año pasado 392 millones; BBVA, 295 millones; Sabadell, 123 millones; Unicaja, 20 millones, y Cajamar, 10,2 millones.

Bancos vascos

Los bancos vascos se han librado hasta ahora de este impuesto. Guipúzcoa, Álava y Vizcaya tienen Haciendas propias y tenían que transferirlo a su legislación. Será este año cuando estén sujetos a él. Sin embargo, de abonarlo, lo harán con cuantías muy testimoniales ya que la normativa aprobada es mucho más laxa que la de las CCAA sujetas al régimen común.

Kutxabank se beneficiará de las reducciones de la base imponible contempladas para las cantidades destinadas a la obra social y a las inversiones en empresas. Y Laboral Kutxa, del tratamiento especial a la promoción de las cooperativas.

Gran parte de las cajas rurales y de los neobancos están exentos del impuesto a la banca por razón de tamaño, ya que la ley deja fuera a aquellos con ingresos anuales inferiores a los cien millones de euros.