La economía española lleva creciendo cuatro años seguidos, de los cuales los tres últimos lo hace a un ritmo superior al 3%. Una etapa suficientemente larga para que la gente experimente mejoría. Uno de los principios generales de esta economía explica que para repartir los beneficios de una recuperación primero hay que crecer. Ya se crece, por bastante tiempo y en un porcentaje notable. ¿Cuándo va a llegar a la ciudadanía esa distribución del bienestar? ¿O este principio es otra estafa ideológica? El crecimiento sin reparto es lo que explica que cuando se les pregunta a los ciudadanos, mayoritariamente contesten que todavía no se ha salido de la crisis y que la situación económica es mala. Sirva un dato representativo: la mayor parte de los asalariados ni siquiera gana un euro más al mes que hace cinco años (Encuesta Anual de Estructura Salarial). Lo que cuesta un litro de leche.