El término “conglomerado” lleva tiempo chirriando en Wall Street, especialmente en la industria de la salud. Pfizer soltó lastre separando los negocios de nutrición para niños y la división animal. Abbott Labs también se partió y Baxter acaba de escindir su unidad biotecnológica. Johnson & Johnson, sin embargo, desafía las leyes de la gravedad —y a los inversores activistas— con el argumento de que no se trata de una cuestión de dimensión, sino de alcance.