JPMorgan reorganiza su banca privada para blindar a las grandes fortunas

JPMorgan Chase ha puesto en marcha una reestructuración en su división de banca privada que contempla la creación de una división transversal para impulsar operaciones internacionales, con el objetivo puesto en las grandes fortunas del planeta que buscan diversificar sus inversiones geográficamente por todo el mundo para huir de los riesgos geopolíticos, según The Wall Street Journal.

En el contexto actual, marcado por conflictos en Oriente Medio y amenazas de tensiones comerciales globales, ha disparado el interés del 1% más rico del planeta por distribuir su fortuna en distintas jurisdicciones, en lugar de concentrarla en un solo país. Si bien la tendencia no es nueva, se ha acelerado en los últimos meses, al ritmo que ha crecido la inestabilidad en los mercados mundiales.

Entre los grandes beneficiados, el mayor banco de Estados Unidos, y también de Occidente, ya que es el quinto a nivel mundial por activos, por detrás de las cuatro mayores entidades de China: ICBC, ABCL, CCBC y Bank of China. De esta forma, JPMorgan, que exige un mínimo de 10 millones de dólares (8,54 millones de euros) para acceder a su exclusivo servicio de grandes patrimonios, se ha consolidado como uno de los principales refugios para los multimillonarios del planeta que buscan seguridad para sus activos.

Además, la fortaleza de los mercados de capitales ha atraído a muchos inversores que buscan nuevas oportunidades fuera de sus fronteras habituales. «Nuestros clientes siempre han sido multijurisdiccionales, pero ahora sus activos también lo son, y eso se acentúa cada vez más con los cambios en el mundo«, según palabras de Mary Erdoes, responsable de la división de Gestión de Activos y Patrimonio de JPMorgan.

Dentro de esta nueva estrategia, el banco liderado por Jamie Dimon ha nombrado a David Frame como nuevo responsable global de Banca Privada, un cargo creado para impulsar esta visión internacional. Hasta ahora, Frame dirigía este negocio enfocado solo en Estados Unidos, pero la entidad reconoce que el modelo centrado en países individuales ha quedado desfasado ante la realidad que rodea a los grandes patrimonios, con un enfoque de inversión cada vez más global y diversificado no solo en tipo de activos, sino también geopolíticamente.

Ciudadanos del mundo

En declaraciones a WSJ, Frame explica este cambio de filosofía de la siguiente manera: «Cuanto más rico eres, más ciudadano del mundo te sientes», en referencia a la facilidad para cambiar de país en función de muchas políticas locales, desde las estructuras fiscales hasta las conocidas como golden visas, que allanan el camino para conseguir la nacionalidad de muchos países a grandes inversores. Es más, según Frame, si no se da este salto global en la primera generación familiar, suele ocurrir en las siguientes. También sus empresas y sus intereses corporativos se vuelven más internacionales.

El objetivo de esta reestructuración impulsada por JPMorgan tiene que ver con la oferta de servicios cruzados entre las diferentes plazas en las que opera el banco, de forma que sus clientes tengan acceso prioritario a las oportunidades de inversión en cualquier parte del planeta y su patrimonio no quede expuesto a los riesgos geopolíticos, muy difíciles de predecir a la hora de diseñar estrategias a largo plazo. Si algo ha demostrado el presidente de EEUU, Donald Trump, es que ya ni los bonos del Tesoro norteamericano son una garantía absoluta.

También cambian los patrones de gestión de las grandes fortunas mundiales. Por ejemplo, un ámbito de interés creciente es la inversión en franquicias deportivas, que siguen alcanzando valoraciones récord. En el proceso de venta de los Boston Celtics este año, JPMorgan contactó con casi 200 clientes internacionales para explorar posibles compradores.

Finalmente se lo quedó un consorcio liderado por el multimillonario Bill Chisholm, socio de la firma de capital riesgo Symphony Technology Group, por más de 6.100 millones de dólares. Fue la compra más cara de una franquicia deportiva en la historia de Norteamérica. Y todo porque Chisholm, que es fan del equipo verde, fue capaz de poner de acuerdo a varios inversores de todo el mundo.

Frame considera que la evolución de estas operaciones confirma que tiene más sentido tratar a los grandes patrimonios como un grupo global, en lugar de segmentarlos por país: «Existen fronteras para los equipos deportivos, pero no es así como lo ven los inversores que ponen dinero en ellos».