
Juan Blasco (Pola de Siero, Asturias, 1972) tiene dos pasiones: los maratones y BBVA. Tiene cuatro de las siete grandes carreras acreditadas como tales por el Abbott World Marathon Majors Global Run Club y toda una vida dedicada al banco en el que entró recién licenciado en 1996 y abandonó entre 2012 y 2016, solo para darse cuenta durante esos años en Lloyds de que lo suyo era BBVA.
Experto en mercados y especialmente en crédito, fue el responsable en 2011 de llevar todo ese negocio del banco a Londres para estar más cerca de los grandes inversores que mueven los hilos.
Ahora tiene un nuevo desafío. Desde hace poco más de un año su tarea es convertir a BBVA Corporate & Investment Banking (CIB), la división de banca de inversión, en un referente para los clientes institucionales. Entre ellos están los grandes fondos de inversión y soberanos, los bancos, las aseguradoras o el capital riesgo. Tienen miles de millones para invertir y son los más exigentes.
«Desde la crisis financiera la regulación ha hecho que los bancos tengamos que ser mucho más eficientes con el consumo de nuestro capital y, por tanto, los flujos se han ido desplazando hacia las instituciones financieras no bancarias como parte de una nueva arquitectura financiera global. Mucho capital se ha canalizado hacia otros agentes», asegura Blasco.
Equilibrar los pesos
Eso ha disparado su peso y ha obligado a BBVA a reaccionar. «Nuestro mix estaba un poco desequilibrado desde el punto de vista de los ingresos que teníamos de clientes corporativos frente a institucionales. Era más o menos dos tercios corporativo y un tercio institucional, cuando en nuestros competidores estaba al 50%. Lo que queremos es llegar a ese nivel», añade.
BBVA CIB ha afrontado el reto desde una doble vía: la especialización y el talento interno y externo. Para el primer cometido, ha dividido el mundo institucional en cinco sectores, que son bancos; grandes patrimonios y gestión de activos; aseguradoras; sector público y fondos soberanos, y capital riesgo e inversores financieros.
«Estamos poniendo mucho foco en reforzar equipos con el objetivo de tener una especialización muy fuerte. Es más profunda que otros competidores, que tienen algunos de estos sectores agrupados, pero nosotros vimos que las necesidades y la regulación que tienen los bancos son muy específicas y distintas a las de las aseguradoras, por ejemplo. La especialización es nuestra manera de estar más cerca del cliente y anticiparnos a su marco normativo y contable, no solo de reaccionar».
Refuerzos
El segundo cometido se ha basado en fichajes y ascensos. «Hemos hecho una combinación de contrataciones externas y oportunidades internas para formar nuestros equipos. Al responsable de Bancos, Miguel Otamendi [ex de Nomura], lo hemos contratado externamente, mientras que Luis Enrique Rodríguez Fraguas, en Grandes Patrimonios y Gestión de Activos, ha sido promoción interna, al igual que Cristina Querejeta, que venía de nuestra unidad de Aseguradoras; Iván Poza, para Sector Público, y Gonzalo Fernández-Turégano, para Capital Riesgo», explica Blasco.
Otro flanco ha sido el internacional. BBVA CIB ha crecido en plantilla para abarcar más países y asegurarse la capacidad de asesorar e intermediar operaciones transfronterizas, un aspecto clave para el banco.
«Hemos incorporado a Rodrigo Fittipaldi [ex de Credit Suisse y BNP Paribas] en Brasil, y hemos crecido en Asia, donde no teníamos mucha presencia, con la contratación de George Koo en Hong Kong. En Londres nos hemos reforzado con los fichajes de Tristan Whittingham [ex de NatWest y Lloyds] y Gonzalo Smolders [procedente de KBW y de HSBC], y en Nueva York, con los de Priya Raghavan [ex de Scotiabank] y Alberto Carreño [ex de Sumitomo y Deutsche Bank]».
BBVA CIB cuenta ahora con 60 banqueros y un equipo de 1.460 personas que trabajan total o parcialmente para el negocio de clientes institucionales. Eran 40 y 1.200, respectivamente, en 2023.
Crecimiento
«Vamos a seguir creciendo y contratando de una manera muy importante y asegurándonos de que lo hacemos de una forma homogénea, porque no tendría sentido que creciéramos mucho en banqueros, por ejemplo, y luego nuestra plataforma tecnológica quedara rezagada. Nuestros clientes son muy sofisticados y exigentes. Saben perfectamente lo que quieren y si no se lo damos se van inmediatamente a otro banco», apunta el ejecutivo.
Hay mucho en juego. Blasco destaca que el crédito privado «ha crecido de forma exponencial» y tiene más de dos billones de euros para invertir, mientras que los fondos de inversión y los grandes patrimonios manejarán 155 billones en 2028, según las previsiones de PwC.
Si se suman los recursos de las aseguradoras y las gestoras de capital riesgo, la cifra escala a las alturas. «Los clientes cada vez tienen necesidades más específicas y muchísimo dinero que hay que poner a funcionar. Hay una oportunidad extraordinaria».
Los resultados de BBVA en 2024 han sido récord, con 2.781 millones en beneficio neto. La subida es del 30% y sigue a varios ejercicios de alzas de doble dígito, incluso por encima del 40%. El banco tiene intención de mantener esta línea.
«Queremos seguir creciendo. El objetivo es crecer más cada año. Hemos contratado banqueros, nos hemos especializado y ahora estamos en una fase de internacionalización y de sofisticación con el inversor institucional. Queremos ponérselo difícil a nuestros competidores», promete Blasco.
Tienen dos ventajas para hacerlo frente a los grandes bancos de inversión mundiales, asegura. «La primera es que somos mucho más flexibles. Como somos más pequeños y tenemos la capacidad de reaccionar más rápido, vamos a poder adaptar la estrategia en función del momento de mercado. La segunda es la capacidad de crecimiento. Hemos estado infrarrepresentados en los clientes institucionales y podemos ganar mucho terreno».
Atraer e integrar
Uno de los retos ha sido combinar la atracción de profesionales con la integración en la cultura corporativa. «Estamos siendo muy exitosos a la hora de atraer talento», afirma Blasco. «Pero estamos poniendo mucho el foco en asegurarnos de que aprendemos de los profesionales de fuera a la vez que ellos entienden cuáles son nuestras cualidades y se adaptan también en este sentido».
Todo ello, sin descuidar la plantilla. «Un aspecto que estamos cuidando especialmente es dar oportunidad al talento interno para consolidar una cultura de reconocimiento y desarrollo profesional. Queremos construir equipos de alto impacto, más allá del talento individual».
El objetivo es crear un equipo integral. «No es solo una especialización de los banqueros. También lo hacemos con los productos. Por muchos banqueros especialistas que tengamos, como no desarrollemos productos y servicios que sean capaces de satisfacer las necesidades de estos clientes difícilmente podríamos ser relevantes en este segmento. Es una especialización que cala en toda la cadena de valor», destaca.
Espacio para competir
BBVA CIB no es el único banco de inversión que se está reforzando y el camino que ha emprendido implica enfrentarse con los grandes del sector en Europa y los gigantes de Wall Street.
«Hay espacio para competir», asegura el directivo. «Tenemos un espacio y no solamente un derecho, sino también una obligación de reforzarnos con los inversores institucionales. Pero sería un error posicionarnos como un banco que lo hace todo. Tenemos que buscar aquellas áreas donde tengamos una ventaja competitiva y eso nos lo da nuestra amplia presencia geográfica, nuestro foco y especialización y nuestro ángulo de sostenibilidad. No es que queramos competir en el negocio transfronterizo, es que queremos ser líderes».