En las elecciones primarias del Partido Republicano el candidato Donald Trump atacó a su oponente Ted Cruz por estar controlado por Goldman Sachs; Cruz había obtenido un crédito de dicho banco de negocios para su campaña como senador por Texas. Esas críticas se repitieron sin piedad, cuando ya estaba en juego la Presidencia de EE UU, contra Hillary Clinton, por haber dado una serie de conferencias muy bien financiadas por la misma entidad financiera, una vez que abandonó el Departamento de Estado.