En el interior del laboratorio de sistemas, los ingenieros apagan las decenas de pantallas frente a las que trabajan para que la delegación que visita el cuartel general del fabricante aeronáutico estatal no descubra ninguno de sus secretos. Entre los visitantes hay un buen número de especialistas extranjeros, incluidos los de empresas rivales como Airbus o ATR. En la planta de ensamblaje, gigantescas piezas han sido cubiertas con lonas ocres y los empleados parecen haberse quedado congelados.