Tras convertirse el capital en lo más importante para la banca durante la crisis, la liquidez ha ocupado ahora el foco de todas las preocupaciones. El desafío independentista catalán provocó que la banca (la procedente de esta región, según señalan todos los expertos) disparara la solicitud de liquidez para atender las retiradas de depósitos que sufrieron. El martes 10 de octubre pidieron 21.300 millones al BCE, multiplicando por seis la cantidad que normalmente se solicitaba en estas subastas.