En los ocho años de la crisis, Cataluña ha dejado de ser la sede de todos los grandes bancos de esa región por diferentes motivos. Los últimos en marcharse, en pleno desafío independentista, fueron CaixaBank y Sabadell. Además de los bancos, más de 5.000 empresas sacaron su sede social —y una parte también la sede fiscal— fuera de Cataluña.