Las entidades financieras españolas se han puesto las pilas. Están trasladando a la economía real la liquidez que les proporciona el BCE a través de las subastas a largo plazo dirigidas a conceder crédito, la tercera generación de las TLTRO. En agosto, habían recibido del Banco Central 256.598 millones, y solo habían guardado en su hucha (la facilidad de depósito) 1.962 millones, según el Banco de España. Es el importe más bajo desde agosto de 2017. En cambio, el conjunto del sector de la zona euro tenía en la caja fuerte de Christine Lagarde 495.354 millones de euros el viernes pasado.