
El BCE entiende que se subcontraten ciertas funciones, pero advierte de las vulnerabilidades que se pueden crear dada la actual tensión geopolítica.
Los bancos son cada día más complejos. La tecnología y otros servicios se han convertido en una parte integral de su negocio que va más allá de la concesión de créditos. En ese contexto, cada vez son más las entidades que ven necesario externalizar algunas de sus funciones consideradas críticas.
Según los últimos datos proporcionados por el Banco Central Europeo (BCE), la factura para el conjunto de las entidades bancarias europeas de los servicios clave externalizados se sitúa ya por encima de los 20.400 millones de euros anuales. El grueso de esta partida es la tecnología, que supone un 47% del total de ese gasto, seguido de servicios de pago (10%), la gestión de efectivo (8%) y la administración (6%).
Los servicios que vigila el supervisor son aquellos considerados críticos porque de ellos depende la capacidad del banco de mantener su operativa. De hecho, el banco central exige que las entidades desarrollen planes para garantizar su continuidad en caso de imprevistos.
«La complejidad de las cadenas de suministro que añade la externalización aumenta el esfuerzo que debe realizar los bancos para monitorizarlas», asegura el BCE en su análisis sobre este fenómeno de creciente importancia para el sistema financiero comunitario.
La externalización de servicios, aunque haya elevado la factura en los últimos años, supone una medida importante de ahorro para la banca, al evitar tener que desarrollar su propia tecnología y procesos y dejarlos en manos de agentes que, por su especialización, tienen una mayor eficiencia. Sin embargo, conforme la tecnología avanza y estas necesidades se vuelven más complejas, también se reduce el número de firmas capaces de cubrir estas necesidades.
Concentración del riesgo
El supervisor está especialmente preocupado por cómo el contexto de elevada tensión geopolítica puede aflorar nuevas vulnerabilidades en el sistema por la dependencia de los bancos respecto a unos pocos proveedores. Los datos del BCE indican que la mitad de la factura de los servicios críticos externalizados se reparte entre apenas 30 proveedores.
Esta situación eleva considerablemente el riesgo de que un problema en estas empresas (como una caída del sistema o un hackeo) pudiera provocar que una gran proporción del sistema bancario europeo quede momentáneamente inoperativa.
Según advierte el BCE, la proporción de servicios críticos prestados por terceros que los bancos consideran difíciles o imposibles de sustituir alcanza un 82%. Además, de estas funciones, las entidades consideran que un 95% sería imposible de realizar de forma interna, lo que aumenta su riesgo.
«Para cada decisión de subcontratación de funciones clave los bancos deben realizar un análisis sobre sus implicaciones y su dependencia de terceros«, advierte el banco central.