
Los vencimientos de 2027 son mucho más baratos que los precios actuales de los bonos y el sector bancario es el que lidera las necesidades de emisión en euros del año que viene.
Los bancos europeos tendrán que rascarse el bolsillo. La deuda que vendieron en euros hace años a tipos de interés muy competitivos está llegando a su madurez y la refinanciación les saldrá más cara.
No es solo la deuda bancaria. Todos los instrumentos que cotizan en el mercado de renta fija han incrementado su factura sea cual sea el sector, porque ha subido el precio oficial del dinero y eso arrastra todo lo demás.
Pero los bancos son los más afectados. No hay ningún sector en Europa que afronte el año que viene tantos vencimientos ni necesidades de emisión, y eso que la firma de análisis CreditSights pronostica que 2027 será récord en colocaciones de bonos en euros.
Un año de 750.000 millones
Su pronóstico es que habrá 750.000 millones de euros nuevos en el mercado el año que viene, por encima incluso de los 736.000 millones emitidos en 2025 en la moneda única entre las entidades más solventes (con grado de inversión, de BBB- hacia arriba). A eso se sumarán 100.000 millones en high yield (el grado especulativo, de BB+ hacia abajo).
A la banca le vencen 188.000 millones en deuda en euros. Las empresas de servicios públicos (energía, gas y agua) son las que están más cerca y se quedan en 43.000 millones. Además, la gran mayoría de las emisiones bancarias tienen que refinanciarse porque su destino es cubrir los requerimientos de colchones anticrisis que tiene el sector y los reguladores no aceptarían otra cosa.
Ahora les toca pagar más. El cupón medio de los instrumentos con grado de inversión en euros de la banca que vencen es del 2,6%, mientras que las nuevas emisiones de 2026 se están pagando en promedio al 3,7%, según los cálculos de CreditSights.
Y seguirán subiendo, porque la media del año todavía refleja solo parcialmente la subida de tipos decretada por el Banco Central Europeo (BCE) antes del verano y nada de la que acaba de añadir para dejar el precio oficial del dinero en el 2,5%.
Apetito inversor
La parte positiva es que el encarecimiento no tiene nada que ver con la percepción que tienen los inversores del sector bancario. Está entre los preferidos del mercado, que ha estado mostrando durante todo el año un apetito por su deuda a prueba de sobresaltos geopolíticos, según señalan fuentes financieras.
De hecho, la prima de riesgo de la banca está en mínimos. Y lo está en todos los instrumentos. Incluso los bonos contingentes convertibles (CoCos o AT1), la deuda con más riesgo que pueden emitir las entidades, se están comprando a un coste para los emisores nunca visto y con una fuerte demanda que por ahora no está reaccionado al abaratamiento de los precios.
La parte que encarece las colocaciones es exclusivamente la que es general para todo el mercado, el midswap o tipo de referencia para las emisiones de renta fija, y el BCE es el principal responsable.
Los bancos asumen el encarecimiento con filosofía. En primer lugar, porque no está motivado por una aversión a su deuda, sino todo lo contrario. Pero es la segunda parte la que más les consuela.
Préstamos
Una subida de los tipos de interés es buena para el negocio porque encarece también los préstamos que conceden las entidades y esa es su principal fuente de ganancias. Por eso duele menos cuando a cambio tienen que pagar algunos puntos básicos más por la financiación, según fuentes financieras.
Pero los expertos advierten de que 2027 será un año complicado incluso con el favor que los inversores están mostrando hacia la banca. La inflación no está controlada y el BCE puede seguir endureciendo la política monetaria para tratar de domar los precios en un contexto geoeconómico de alto voltaje.
Y también en la arena política. Hay elecciones generales en España, Francia e Italia que pueden sacudir los mercados y que obligarán a los bancos a buscar las mejores ventanas y a estar preparados en todo momento para aprovechar cualquier oportunidad que se presente.