Una tras otra, diversas instituciones han alertado en las últimas semanas sobre los riesgos del bitcoin, la moneda virtual cuya cotización se disparó en 2017 y que se ha convertido en el fenómeno financiero del momento. Tras reguladores como la SEC de EE UU o la CNMV española le llega ahora el turno a grandes bancos internacionales. Mientras el sueco Nordea prohíbe a sus empleados el uso de bitcoins y el Bank of America aconseja amablemente a todo aquel cliente que desee comprar este activo de alto riesgo que acuda a otra entidad, el sector en España mantiene silencio y dice limitarse a observar la situación.