
Liberar esos recursos permitiría elevar la concesión de crédito en hasta cuatro billones. Las patronales cargan contra la subida «discrecional» de los requerimientos.
La banca va a Bruselas con una factura en la mano. Las patronales del sector y las principales entidades financieras debaten con la Comisión Europea su estrategia de simplificación normativa y reclaman que se traduzca en la liberación de hasta 100.000 millones de euros en exigencias de capital.
Esa es la cifra que han calculado las asociaciones bancarias como el objetivo y es la cuantía que representa el incremento experimentado en los últimos cuatro años por los colchones macroprudenciales y microprudenciales que deben mantener.
Estas redes de protección, que abarcan desde los requerimientos adicionales a los bancos sistémicos hasta los colchones anticíclicos desplegados cuando la economía se sobrecalienta, se fijan como exigencias adicionales a los estándares internacionales recogidos en Basilea III.
En los últimos años, la cifra de este tipo de exigencias de capital se ha incrementado en un 63%, justo en los 100.000 millones de euros que la banca reclama a las instituciones comunitarias que liberen en su próxima iniciativa de simplificación. En total, los colchones adicionales han superado ya los 270.000 millones de euros.
«Necesitamos predictibilidad y estabilidad en los requerimientos de capital. El incremento que se ha producido en los últimos años ha sido discrecional y nos impide saber dónde está el límite«, asegura María Abascal, directora general de la AEB y presidenta del Comité Ejecutivo de la Federación Bancaria Europea. La directiva bancaria pide a los líderes de UE que prioricen el crecimiento y la competitividad de la región y reclama que se permita a cada industria desplegar su potencial «sin estar constreñida por cargas que en muchos casos son redundantes», como considera que ocurre en banca.
Desequilibrios
La banca reclama en Bruselas que otras jurisdicciones, como Estados Unidos, ni siquiera aplican por completo los estándares internacionales adoptados en el marco de Basilea, mientras que la Unión Europea fuerza a sus entidades a soportar recargas sustancialmente superiores. En ese sentido, señalan que existe un terreno de juego desequilibrado que les impide competir con sus rivales globales.
«Hace tiempo que comprobamos que una tasa de capital superior al 15% era más que suficiente para garantizar la solvencia y la robustez de una entidad financiera, pero, pese a ello, las exigencias no han dejado de incrementarse cada año«, aseguran fuentes financieras presentes en el debate abierto en Bruselas, que advierten de que, cuando no es la Junta Única de Supervisión del Banco Central Europeo la que opta por elevar las exigencias de capital, lo hacen las autoridades nacionales.
Los bancos consideran que se ha convertido en algo habitual el hecho de resolver cualquier inquietud en materia de supervisión con incrementos de capital. A su juicio, existen otras herramientas para controlar los riesgos en el sector que abordarían de forma mucho más eficiente las nuevas amenazas.
Según los datos recogidos en un documento elaborado por la asociación GARP y que la Federación Bancaria Europea presenta en cada cita con las instituciones, liberar el capital retenido en los colchones adicionales permitiría elevar la concesión de crédito en el bloque comunitario de 2,7 a 4,1 billones de euros. Las entidades presionan por esa vía a los representantes comunitarios, que se encuentran en un momento en el que deben potenciar la capacidad de financiación ante los grandes desafíos que afronta el bloque, como la millonaria inversión en Defensa.
Pese a la contundencia con la que la banca aborda su interacción con las instituciones europeas, la negociación para lograr el recorte de las exigencias de capital será difícil.
Negociación
Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo y responsable del grupo de trabajo encargado de la tarea de simplificar la normativa bancaria en Europa, indicó que en su trabajo «se establecieron algunas líneas rojas y la más importante es que las ratios de capital de los bancos no deben reducirse».
Para el banquero central, «la solvencia es clave y esa robustez es una de las principales ventajas en cuanto a la posición del sector bancario europeo en comparación con otras jurisdicciones». Pese a ello, Guindos sí reconoce que existe complejidad en la estructura de capital de las entidades que podría reducirse sin afectar a las ratios.
«El número de colchones de capital de los bancos europeos supera los diez. Es un asunto muy complejo y que genera dificultades de comprensión para los inversores. Es algo que queremos reducir y haremos una recomendación clara al respecto», aseguró el vicepresidente del BCE, que remitirá las conclusiones de su grupo de trabajo a finales de este mismo año.