La Banca Privada d’Andorra (BPA), la entidad financiera elegida por el clan Pujol para ocultar su fortuna, manejó una caja b. Un sistema de pagos secreto que permitió abonar más de 46 millones de euros en comisiones a 120 directivos, empleados e intermediarios del banco. El esquema se ideó para burlar al fisco y los controles de prevención de blanqueo, según los últimos datos de la investigación que dirige la magistrada andorrana Canòlic Mingorance.