La cementera Cosmos mantiene su pulso para incinerar ruedas en el Bierzo

El dilema es el que sigue: ¿Continuar empleando en las calderas de la fábrica el combustible de toda la vida o incinerar residuos urbanos para abaratar los costes de fabricación del cemento, que vuelve a demandarse tras la crisis del ladrillo? Por residuos se entiende una serie de desperdicios con la discutida etiqueta legal de «no peligrosos» como son los lodos de depuradora, los restos procedentes de la fragmentación de vehículos, las telas, los plásticos, las harinas animales, la biomasa o las ruedas viejas. Progresivamente, las cementeras han ido sumándose a lo que en vez de incineración prefieren llamar «valorización», sustituyendo el tradicional coque de petróleo por estos desechos que vomitan a toneladas las ciudades. Para ello apelan al respaldo de la UE y al hecho de que hasta 160 plantas en Europa “llevan haciéndolo desde hace casi 40 años», incluso «a pocos kilómetros de los viñedos del champán Moët & Chandon«.

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