La City exige a Burnham que no suba impuestos a la banca y los servicios financieros

La industria pide a John Healey, titular de Hacienda, que no «dañe» el sector con los presupuestos de octubre, plantea simplificar el sistema impositivo y exige que se garantice el suelo suficiente para nuevas oficinas.

La Corporación de la City de Londres (CLC, por sus siglas en inglés) presiona al Gobierno de Andy Burnham para que no perjudique al sector financiero de la capital británica y el resto del país. La entidad, un organismo privado que gobierna el principal distrito financiero de la ciudad, exige que el próximo presupuesto, que se presentará el 28 de octubre, «no dañe» los servicios financieros y profesionales, porque ello dificultaría el crecimiento global del país.

«Urjo al canciller [el ministro de Hacienda, John Healey] a no dañar al sector. Con las cuentas públicas bajo presión, la respuesta está en el crecimiento«, explica Chris Hayward, al frente del área de política de la CLC, en un comunicado.

El primer ministro británico, Andy Burnham.
El primer ministro británico, Andy Burnham.ANDY RAINEFE

«Sin un sistema financiero que no vaya a toda máquina, no podemos ayudar a los emprendedores a crear compañías que generen empleos y riqueza ni llevar la inversión a las industrias e infraestructuras del futuro», abunda.

En concreto, la Corporación de la City de Londres plantea a Burnham que se «resista a un impuesto sobre los beneficios caídos del cielo, en la medida en que los bancos británicos ya afrontan tasas más altas que sus pares de Ámsterdam, Dublín, Fráncfort y Nueva York; que evite incrementos de gravámenes específicos para el sector y que mantenga la exención del IVA para los servicios financieros».

Fiscalidad simplificada

Además, el organismo rector de la también denominada Milla Cuadrada apuesta por desarrollar un programa para simplificar la fiscalidad, reducir los costes relativos al cumplimiento normativo y proporcionar mayor certidumbre y apoyo para la inversión, además de analizar la eliminación del impuesto sobre el timbre en la compra de acciones (ahora se ha suprimido temporalmente para las nuevas salidas a Bolsa).

En resumen, Healey «debe crear las condiciones para un sector próspero a través de medidas concretas para impulsar el crecimiento, reformas fiscales para animar más salidas a Bolsa y unas políticas sobre planificación para crecer», añade Hayward.

El consejero delegado de JPMorgan, Jamie Dimon, que la semana pasada se reunió con Andy Burnham y su ministro de Hacienda.
El consejero delegado de JPMorgan, Jamie Dimon, que la semana pasada se reunió con Andy Burnham y su ministro de Hacienda.Caroline BrehmanEXPANSION

En este último punto, la City de Londres está pendiente de unos posibles cambios en la planificación que podrían reducir la superficie y la altura de varios de los rascacielos que proyecta, básicamente por su impacto visual sobre monumentos como la Torre de Londres o la catedral de St Paul’s.

Llegar a 900.000 empleos en 2050

En este caso, la corporación pide a Downing Street, que tiene la última palabra, que no ponga obstáculos para conseguir que la City pueda albergar 900.000 empleos hacia 2050 (hoy son 676.000), para lo que se requiere el desarrollo de 1,2 millones de metros cuadrados, básicamente de oficinas en edificios de gran altura (el más alto, el 1 Undershaft, está previsto que alcance los 309,6 metros e igualaría a The Shard, ahora el más elevado de la capital inglesa). Con las modificaciones que han planteado los defensores de la preservación visual de ciertos monumentos, se dejaría de ganar superficie cuya actividad generaría 1.200 millones de libras (1.400 millones de euros) al año.

Otra propuesta de la City pasa por dotar de más personal y recursos a la Office for Investment: Financial Services (OfI:FS), cuya misión es animar a las compañías financieras a invertir, a la vez que insta al Ejecutivo laborista a crear un catálogo de proyectos (por ejemplo, de infraestructuras) a los que puedan acudir inversores privados para ejecutar iniciativas para las que no hay fondos públicos (o en colaboración con el sector público).

Aunque el sector de los servicios financieros y profesionales está localizado sobre todo en Londres, dos tercios de su actividad se desarrollan fuera de la ciudad. Su aportación al PIB es de 323.000 millones de libras (376.000 millones de euros) y, con 110.000 millones de libras (128.000 millones de euros), representa el 12% de la recaudación fiscal anual del Gobierno británico.

Presión de JPMorgan, Citi…

Las presiones al Gobierno laborista para que no suba impuestos a la banca llegan de más puntos. El pasado miércoles, Jamie Dimon, el jefe de JPMorgan, se reunió con Burnham y el titular de Hacienda. No ha trascendido nada de la conversación, pero Dimon ya se refirió en julio a las «adversas consecuencias» que tendría un alza impositiva a la banca británica (la firma norteamericana tiene pendiente de construir una nueva sede por 3.000 millones de libras en Canary Wharf, el segundo distrito financiero de Londres).

La presidenta de Santander, Ana Botín, considera que los impuestos a la banca en Reino Unido "no tienen sentido".
La presidenta de Santander, Ana Botín, considera que los impuestos a la banca en Reino Unido «no tienen sentido».ROMÁN G. AGUILERAEFE

En la misma línea, la CEO de Citi, Jane Fraser, advirtió de que más cargas impositivas podrían hacer de Reino Unido una plaza prohibitiva para los negocios. Ana Botín, presidenta de Santander, cree, asimismo, que los impuestos a la banca «no tienen sentido».

Healey presentará los primeros presupuestos de Burnham como primer ministro el 28 de octubre. El gran problema del país es la falta de crecimiento, aunque el viernes se supo que la economía avanzó inesperadamente en julio un 0,4%. Los analistas creen que será necesaria una nueva subida de impuestos de la que el sector financiero espera librarse.