No, no ha habido, ni hay, problemas con los fondos de inversión españoles. Pero más vale prevenir que curar, y la CNMV se ha puesto manos a la obra. Ha comenzado a someter a estos productos a test de estrés, ha diseñado una metodología mejorada a la propuesta por ESMA, y las primeras pruebas revelan que responden de manera resiliente a los shocks de reembolsos. La excepción son “unos pocos fondos que poseen importantes porcentajes de activos ilíquidos”, según un documento del supervisor.