
La apuesta por la creación contemporánea arrancó en plena modernización de la entidad, hace cuatro décadas.
Durante décadas, la compra de obras de arte por parte de bancos se asoció a piezas de corte clásico para decorar sus principales sedes corporativas. En los años 80, la Fundación Bancaria La Caixa rompió moldes con una colección de arte contemporáneo
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