Hay días en los que el sol agoniza en Pekín, París, México DF, Los Ángeles, Delhi o Madrid. Una contaminación que encala el cielo se extiende sobre algunas de las ciudades más ricas y pobladas de la Tierra. Esta polución desciende sobre la tierra contaminando acuíferos, mares, tierras de labranza, paisajes. El año pasado, la revista médica británica The Lancet propuso los cálculos hasta ahora más precisos. El coste económico, estimaron sus expertos, supera los 4,6 billones de dólares al año (3,7 billones de euros). El 6,2% de la riqueza del planeta. Pero lo peor es que esa podredumbre esparcida en sus infinitas formas (agua, aire, tierra, química) mata al año (cifras de 2015) a nueve millones de personas. Es responsable del 16% de todas las muertes del planeta.