Dos semanas después del último temporal, el paseo marítimo del pequeño municipio turístico de Almenara, en Castellón, sigue pareciendo un escenario bélico. «Es como si hubiera caído una bomba y hubiera hecho desaparecer la mitad», describe Estíbaliz Pérez, alcaldesa socialista de la población de 6.000 habitantes, cuya economía se basa en las segundas residencias.