La crisis política se ceba sobre el consumo, el turismo y la construcción en Cataluña

Los efectos económicos de la crisis política catalana quedaron “limitados” en el último tramo del año pasado a los sectores del turismo, el comercio y la construcción. Según la previsión efectuada por la Cámara de Comercio de Barcelona, el producto interior bruto (PIB) de la comunidad creció el 0,5% entre octubre y diciembre, tres décimas menos que en el trimestre anterior y dos décimas menos que en el conjunto de España. Sin embargo, la entidad está preocupada sobre todo por los indicadores que actúan como termómetro de la evolución a medio plazo. Desde octubre, la confianza empresarial ha descendido y también han bajado las matriculaciones de vehículos industriales, los visados de obras y la creación de sociedades mercantiles. “La incertidumbre es permanente, se desplaza pero nunca desaparece, y eso impregna todo el contexto político y económico”, ha advertido Valls, quien ha añadido: “La situación política está frenando el crecimiento de la economía catalana”.

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