La crisis del coronavirus ha causado el mayor golpe de la historia reciente a la economía y las cicatrices en la demanda energética serán duraderas, por lo que la evolución en los próximos años dependerá en gran medida de cómo se afronte la pandemia, según ha advertido la Agencia Internacional de la Energía, que anticipa una caída del 5% de la demanda global de energía en 2020 y advierte de que no recuperará sus niveles precrisis antes de 2023 e incluso podría retrasarse hasta 2025 si el control de la enfermedad y la normalización de la economía tardan más de lo previsto. Leer