El estallido de la pandemia y la dura crisis económica están provocando un lento movimiento de cambio en la tenencia de la deuda soberana española. Los inversores no residentes están perdiendo peso sobre el total, aunque continúan siendo los grandes propietarios de bonos españoles en términos absolutos, mientras que las entidades españolas y sobre todo el BCE se han convertido en un apoyo creciente y decisivo para la financiación del Estado.