La semana pasada un nuevo jugador entró en escena. El exceso de liquidez, los bajos tipos de interés y la mejora macroeconómica fueron los ingredientes perfectos para que China se estrenara en el mercado de deuda a tipos negativos con la emisión de 750 millones en un bono denominado en euros con vencimiento en 2025 y un tipo de interés del -0,15%. Esta colocación fue el catalizador perfecto para impulsar el volumen de deuda a tasas negativas. Según datos de Bloomberg, el importe de bonos que cotizan con rendimientos negativos alcanza los 14,74 billones de euros, nuevo máximo histórico.