La dueña de los ‘outlets’ de lujo

Las tiendas de fábrica, la solución para los excedentes de las grandes firmas de lujo, eran hasta los años setenta del siglo pasado anexos a las factorías o grandes almacenes en los suburbios de Estados Unidos. Cuando el empresario Scott Malkin eligió reunir un ramillete de marcas de ropa de lujo, eligió Rodeo Drive, en el barrio de Beverly Hills, en Los Ángeles, una de las calles comerciales top del mundo, donde compraba la protagonista de Pretty Woman. Comprobó que juntar las tiendas de lujo en una sola calle, acondicionada como si fuera un pequeño poblado (village, en inglés), atraía más público y creaba una experiencia de compra que aumentaba las ventas. “Antes carecían de posicionamiento de marca”, explica Elena Foguet, directora de Negocio de Value Retail en España. “Las calles de los villages reúnen bonitas tiendas, como las de cualquier zona urbana comercial”.

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