El BCE, probablemente la institución que mejor parada sale de la Gran Recesión en Europa -o quizá la única que no sale del todo mal-, tiene un mandato único: mantener una inflación cercana al 2%. Lleva cuatro años de severos incumplimientos, que le han obligado a activar medidas extraordinarias. Eurostat, la agencia estadística de la UE, dio este lunes al Eurobanco una pequeña alegría: la inflación anual de la zona euro se situó en el 0,4% en septiembre, muy lejos del listón del 2% pero por encima del 0,2% de agosto. Los índices de precios del club del euro dejan atrás el fantasma de la deflación.