La economía europea resiste de momento el complejo entorno global. El PIB de la eurozona creció un 0,4% en el último trimestre del año según Eurostat, una décima menos que en la anterior previsión de la agencia estadística y al mismo ritmo que en el tercer trimestre. En tasas anuales, la economía del euro avanza un 1,7% respecto al mismo periodo del pasado año, con Alemania y Francia retomando el impulso perdido en los últimos tres meses en un decisivo año electoral para ambas potencias. Berlín pasa de un débil tercer trimestre en el que apenas creció una décima, a avanzar un 0,4%, mientras que París dobla su avance del 0,2 al 0,4%.