La elevada factura que está suponiendo para el erario español responder a la pandemia del coronavirus, unida al importante volumen de avales estatales comprometidos para mantener el flujo de financiación privada a las empresas en medio de la crisis desatada, amenazan con convertir la deuda pública española en una bomba de relojería. Solo en los últimos días, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Europea o la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ya han alertado del riesgo que supone que el endeudamiento vaya a saltar este año al entorno del 120% del PIB. Y eso sin contar con las garantías públicas desplegadas, que de ejecutarse en bloque dispararían la deuda pública española al entorno del 140% del PIB.