El error es el gran motor que impulsa el mundo. El 28 de enero de 1986, a los 73 segundos de haber despegado, el transbordador espacial Challenger, un símbolo de la hegemonía tecnológica de la NASA, explotaba. En la detonación morían los siete astronautas que viajaban a bordo. Ese día cuatro chicos contemplaban atónitos en la televisión el mayor desastre de la historia aeroespacial estadounidense. Jeff Bezos, Elon Musk, Larry Page y Peter Diamandis, quienes revolucionan hoy la tecnología y el espacio, entendieron en ese instante que el Gobierno también se equivoca. Pero al mismo tiempo intuyeron que el mundo llamaba a la puerta de una era distinta.