El pasado reciente de Europa lleva marcadas las cicatrices de la Gran Recesión. El futuro próximo es una cuenta atrás hacia el Brexit y tiene entre sus hipótesis más oscuras un recrudecimiento de la guerra comercial con Estados Unidos, su principal socio. Con cinco millones de parados menos en cuatro años, 20 trimestres consecutivos de crecimiento, y 2017 como el mejor año en una década para los países del euro, el presente más cercano ha sido hasta ahora el gran refugio para el optimismo económico. Pero el primer trimestre del año ha supuesto un jarro de agua fría a esas expectativas: el PIB de los Diecinueve países del euro mejoró un pírrico 0,4%, muy por debajo de su comportamiento en los últimos tres trimestres, cuando creció el 0,7%.