Trabajar en la planta de Campofrío de Burgos, para los 1.000 empleados que tenía en 2014, era tener el futuro asegurado. “Creías que te ibas a jubilar aquí pero de la noche a la mañana lo perdimos todo”, explica Hilario Sancho, presidente del comité de empresa y empleado desde hace 26 años. Una vida que se truncó para muchas familias con el incendio de hace dos años y que gracias al compromiso de todos —empresa, instituciones, empleados y sindicatos— volvió a ver la luz este miércoles, con la apertura oficial de la nueva planta. En esta ocasión, Felipe VI fue quien la inauguró y recogió así el testigo de su padre, el rey emérito Juan Carlos I, que hizo lo propio con la antigua planta en 1997.