La ‘farsa’ regulatoria que enfrenta a bancos y aseguradoras

El ‘Compromiso Danés’ facilita que los bancos de la eurozona puedan poseer compañías de seguros, pero estas últimas consideran que les otorga una ventaja injusta.

Los resultados financieros de UniCredit que se publicarán la próxima semana pondrán de relieve los beneficios de una adquisición que comenzó hace dos años y provocó el malestar de ciertos sectores del establishment alemán. Pero probablemente no se trate de la operación que usted piensa. Apenas dos semanas después de sacudir los mercados con su irrupción en Commerzbank en 2024, UniCredit anunció otro acuerdo que, si bien pasó más desapercibido, conlleva importantes implicaciones para el sistema financiero europeo.

El banco italiano dirigido por Andrea Orcel adquirió la participación de sus socios en dos empresas conjuntas del sector asegurador: el grupo francés CNP Assurances y la alemana Allianz. Al tomar el control, UniCredit pudo beneficiarse del llamado “Compromiso Danés”, una excepción a las normas bancarias internacionales que facilita que los bancos de la zona euro sean propietarios de negocios de seguros. En septiembre, el Banco Central Europeo autorizó finalmente a UniCredit a aplicar este compromiso, elevando al instante su ratio de capital clave en aproximadamente medio punto porcentual, una cifra nada despreciable para un gran banco.

Según la normativa internacional, cuando un banco posee una participación en una aseguradora, el valor de dicha participación se deduce íntegramente de su capital Tier 1—un importante desincentivo para combinar ambos tipos de negocio—. El Compromiso Danés trata las participaciones en aseguradoras de forma más similar a los préstamos, por ejemplo: sólo una fracción de su valor debe estar respaldada por capital propio en el balance. Esta medida se introdujo en 2012 con carácter temporal para proteger a los bancos en Francia, donde el modelo de “bancaseguros” está especialmente extendido, pero la UE decidió convertirla en permanente en 2024.

Desde entonces, varios bancos han intentado seguir los pasos de UniCredit. El griego Piraeus adquirió Ethniki Insurance; el belga KBC quiere comprar la aseguradora Ethias, respaldada por el Estado; y los grupos polacos PZU y Bank Pekao pretenden liberar 20.000 millones de eslotis (4.500 millones de euros) de capital fusionándose e invocando el compromiso, si bien dichos planes se han retrasado.

Por su parte, las aseguradoras consideran que esta norma otorga a los bancos una ventaja injusta. En agosto, el consejero delegado de Allianz, Oliver Bäte, calificó la medida de “simple arbitraje de capital” y de “farsa en términos de regulación”. En el pasado, las normas eran aún más absurdas, pero se ha cerrado una laguna legal que permitía a los bancos utilizar sus filiales de seguros para obtener ventaja en otros sectores como la gestión de activos.

Aunque Allianz podría preferir un marco regulatorio que iguale las condiciones mediante una reforma de las normas bancarias de la UE, esto requeriría un respaldo político difícil de conseguir de cargos electos que desean que los bancos financien diversos proyectos de infraestructuras. Es cierto que las aseguradoras también invierten en este tipo de proyectos, pero carecen de la presencia a pie de calle o la interacción diaria con los clientes que otorgan a las grandes entidades financieras una mayor influencia política.

Por lo tanto, su mejor opción es intentar superar a los bancos vendiendo seguros de forma más eficaz, en lugar de esperar a que los reguladores equilibren el terreno de juego. A veces, los clientes prefieren recurrir a especialistas que no intentan realizar ventas cruzadas de múltiples servicios. Basta con recordar escándalos como el de la comercialización indebida de seguros de protección de pagos en Reino Unido, que terminó costando más de 50.000 millones de libras (59.400 millones de euros).

Allianz es un buen ejemplo de ello: la compañía afirma que, apenas un año después de ceder sus empresas conjuntas en Italia a UniCredit, había recuperado la mayor parte de ese negocio mediante la venta de productos a través de asesores financieros independientes y otros canales de distribución. Puede que Bäte considere que las normas son una farsa, pero aún tiene la oportunidad de reír el último.

© The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribución, copia o modificación. EXPANSIÓN es el único responsable de esta traducción y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.