La cumbre de Copenhague impulsó a una nueva generación de defensores del clima. Hizo que representantes de todos los sectores, de gobiernos nacionales, ciudades, regiones, movimientos juveniles, grupos religiosos y empresas, estuviesen más decididos que nunca a continuar la lucha por un programa global de acción climática que asegure un clima estable para las generaciones venideras.