La lira turca es la moneda más golpeada en 2016. Ha perdido en 12 meses el 17,7% de su valor con respecto al dólar. El recrudecimiento del conflicto con los kurdos, la creciente implicación en la guerra siria y los atentados del ISIS han zarandeado este año al país. Ha sufrido varios atentados, tiene frontera con Siria, ha acogido más de tres millones de refugiados y el pasado julio vivió un intento fallido de golpe de Estado, tras el que el Gobierno sigue aplicando purgas ideológicas. Su economía sufre la inestabilidad y la creciente polarización política. El PIB se contrajo en el tercer trimestre un 1,8%, frente al 1,5% que esperaban los analistas, en la que supuso la primera caída desde 2009.