Los beneficios que generan las empresas pueden tener diferente destino. Se pueden reinvertir. Se pueden aplicar a reservas, para reforzar la solvencia. Se pueden emplear en programas de recompra de acciones, una fórmula muy utilizada en Estados Unidos. O se pueden distribuir a los accionistas en forma de dividendos. La pandemia del coronavirus ha provocado que muchas compañías hayan restringido esta última opción, bien por verdadera necesidad, por prudencia financiera o por recomendación del supervisor. Pero ahora, con la recuperación económica que se espera en 2021 y la promesa de una vacuna, son muchas compañías las que están reactivando los programas de dividendos, lo que puede representar un buena oportunidad de inversión, siempre que se elija bien.