Los magistrados sostienen que esa conducta supone «incumplimiento grave y culpable de sus obligaciones» como empleada, y el despido fue totalmente ponderado porque su actitud no se justifica en la libertad de expresión Leer
Los magistrados sostienen que esa conducta supone «incumplimiento grave y culpable de sus obligaciones» como empleada, y el despido fue totalmente ponderado porque su actitud no se justifica en la libertad de expresión Leer