La confianza es la base del negocio financiero y también la razón de este número elevado de asiduos a la sucursal. “Voy todas las semanas, sobre todo para hacer operaciones importantes. Miro el estado de mi cuenta por Internet, pero prefiero ir a la oficina para ciertos movimientos por la confianza que me transmite”, explica Lorenzo Moreno, de 58 años, cliente de Caja Rural de Extremadura e Ibercaja. Este es el ejemplo más claro de este tipo de clientes: mayor de 55 años que no vive en una gran urbe. Para Raúl Rubio, socio de tecnologías de la información y comunicaciones de Baker McKenzie, las oficinas siguen siendo un activo muy importante por este motivo: “Generan confianza en los clientes”.