En la jerga de los inspectores del Banco de España se habla de «la mochila» para identificar las pérdidas no contabilizadas que van apuntando durante su trabajo y que van a trasladar a sus informes de seguimiento trimestral. Ayer sobre las nueve y media de la mañana, el inspector del Banco de España adscrito desde 2014 al Banco Central Europeo (BCE), Ignacio Pardo, entró en una sala semivacía de parlamentarios de la Comisión de Investigación de la Crisis Financiera. Alto, delgado, enfundado en un traje azul azafata de Iberia, Pardo portaba una enorme mochila negra.

Seguir leyendo.