La moda gallega entierra Caramelo, una de sus marcas emblemáticas

Con la colección de invierno sin vender, tras un caluroso octubre de un verano eterno, la firma textil Caramelo ha puesto fin a casi medio siglo de historia. Emblema de la época dorada de la moda gallega, esa década de los ochenta en la que la arruga era bella y la innovación en el vestir empezó a emerger por la esquina atlántica de la Península, ha perecido definitivamente después de sucesivos relevos en la dirección, un concurso de acreedores del que salió en 2014 y muchos despidos. Empresarios y trabajadores del textil atribuyen el deceso a una “mala gestión” y a una deslocalización extrema del diseño y la producción que menoscabó la calidad de unas prendas que fueron vanguardia. El fin de Caramelo, subrayan, es un “caso puntual” y no supone el comienzo de un declive generalizado.

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