Novo Banco es la penúltima patata caliente del sector bancario portugués, pero no solo. La recomendación del Banco de Portugal para que el Gobierno socialista lo venda por 750 millones ha levantado la protesta de sus socios PC y Bloco, pero también se han abierto grietas en el propio partido socialista, ahora proclive a la nacionalización. Un NB público, más Caixa Geral también pública, dejaría en manos del Estado el 40% del sector.