La Naval de Sestao sigue en rumbo de colisión. El viernes entrará en concurso de acreedores y aunque tiene posibilidades de superarlo, los últimos acuerdos suscritos con los trabajadores y con los armadores generan muchas dudas. La carga de trabajo que tiene la empresa, cuatro buques en diferentes fases de construcción, representa su salvación, pero también es parte de su hundimiento al acumular pérdidas con cada barco.