“España disfruta de una sólida recuperación económica”. Es la primera frase del estudio que la OCDE presenta en Madrid. Pero en la misma página también puede leerse que “el desempleo sigue situándose en niveles muy altos, sobre todo entre los jóvenes y los parados de larga duración”. Y prosigue: “La pobreza también ha aumentado, debido principalmente a la falta de empleo de calidad que proporcione suficientes horas de trabajo y unos ingresos adecuados”. La alerta del club de los países más industrializados del mundo se suma a la advertencia que lanzó hace un par de semanas Bruselas en la misma dirección: el crecimiento ha llegado a España, pero mucho cuidado porque se está dejando a muchos atrás.