La oferta de Intesa por Monte dei Paschi di Siena devuelve algo de cordura al panorama de M&A de Italia

Una victoria de Intesa podría resultar atractiva para la primera ministra Giorgia Meloni.

Las fusiones y adquisiciones italianas suelen estar tan ligadas a la política y las personalidades como a la maximización de beneficios. Esto convierte a la propuesta de adquisición de Monte dei Paschi di Siena por parte de Banca Intesa por 30.000 millones de euros en una grata rareza.

Intesa ha elegido el objetivo adecuado, dado que las perspectivas de MPS como entidad independiente no son muy prometedoras. El banco con sede en la Toscana se enfrenta a la compleja integración de su arrogante rival Mediobanca, al que adquirió el año pasado. Además, su gobernanza es extremadamente frágil: recientemente, los accionistas, enfrentados entre sí, destituyeron y restituyeron en su puesto al consejero delegado Luigi Lovaglio en una rápida sucesión de los acontecimientos. La semana pasada, según S&P Capital IQ, MPS cotizaba por debajo de su valor contable tangible, lo que hace que esté barato para los estándares bancarios europeos.

Intesa se encuentra en una excelente posición para adquirirlo. El mayor banco italiano por activos se ha asociado con la aseguradora Unipol para dividir la red minorista de MPS con la esperanza de evitar problemas de competencia. Aun así, cree poder recortar 1.100 millones de euros en costes coincidentes de las partes que va a adquirir, además de los 400 millones de euros que MPS esperaba ahorrar en gastos y costes de financiación con la adquisición de Mediobanca.

Como referencia, su rival en el mercado medio Banco BPM, que el domingo envió una carta al consejo de administración de MPS para proponer una fusión entre iguales, sólo cree poder recortar 650 millones de euros de la combinación. Esto hace la transacción propuesta por Intesa genere mucho valor, incluso sin tener en cuenta los beneficios derivados de la venta cruzada de productos y similares.

Que Intesa pueda hacerse con MPS a este precio dependerá en gran medida de su compatriota milanés UniCredit. El banco, dirigido por el veterano banquero de M&A Andrea Orcel, está inmerso en una dura batalla por la compra de la entidad alemana Commerzbank. Pero Orcel podría verse tentado a entrar también en esta batalla, en lugar de ver cómo sus rivales italianos se hacen más grandes en su mercado nacional. Escasean otras opciones de crecimiento en Italia: Banco BPM, que Orcel intentó comprar recientemente, pertenece en un 20% a Crédit Agricole.

Intesa será difícil de superar: según cálculos de Lex, podría mejorar su oferta en un par de miles de millones de euros sin destruir valor. Pero las finanzas no lo son todo. Si el banco tiene éxito, también se quedará con la participación del 13% de Mediobanca en la aseguradora Generali, considerada un activo estratégico para Italia.

Por este motivo, una victoria de Intesa también podría resultar atractiva para la primera ministra Giorgia Meloni, ya que reduce las posibilidades de que Generali caiga en manos extranjeras. La diferencia con otras operaciones que complacen a Roma es que el capitalismo italiano también podría considerar ésta como un triunfo.

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